Astrología del 2026: Panorama global y predicciones (I)

Tras el deshielo de la fantasía...

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La Numerología no es Astrología, pero refuerza la naturaleza de este año.

Astrológicamente, 2026 promete un gran inicio estructural. En el mundo y en nuestra vida. Esto se debe a que Saturno y Neptuno se alinean en el mismo grado de Aries, y no es cualquier zona del zodiaco, es el grado 1 de toda la rueda. Claramente hay un gran reset social, sumado a que Marte –el regente de este gran evento del año– no va a retrogradar hasta 2027.

Se puede sentir como:

No eran los padres ni las madres, era yo quien tenía la llave de mis deseos. Yo me hago cargo.

Es un año de coherencia, estrategia y acción

El 6 de enero se alinean Sol y Venus en Capricornio, esto habla de compromiso a largo plazo. Este evento responde a Saturno uniéndose a Neptuno en febrero, y es como si el año pidiera asentar unas bases serias para ponerse en marcha por algo que no es solo de 2026, al fin.

A nivel global también lo podremos ver, como un fuerte estallido que disuelve estructuras pero nos exige compromiso y acción de forma inmediata. La última vez que ocurrió fue la caída del Muro de Berlín, y si miramos más veces en la historia, siempre ocurría el fin de una era política rígida e insostenible. Neptuno disuelve, y Saturno habla de muros.

No sería de extrañar que antes de agosto veamos que se avivan los fuegos de guerras y conflictos internacionales, sintiendo la urgencia de «no poder seguir así».

Colateramente, veremos infinidad de avances y resultados tecnológicos que empiezan a penetrar en muchos sectores, figuras de poder que caen o son expulsadas por el pueblo, y una revolución en los sectores de la comunicación, el transporte y la información. Pero a continuación te hablo de estas predicciones astrológicas y otras más –bajo mi prisma y experiencia como astrólogo–.

Un salto histórico de Urano: del final de Tauro al comienzo de Géminis y el gran crash que se prevé en 2026

Desde 2018 hemos estado viviendo el tránsito de Urano por Tauro, y ahora entramos en una fase especialmente significativa: los últimos grados del signo. Este tramo final no es menor ni anecdótico. Al contrario, concentra tensiones, ajustes y movimientos que se vienen gestando desde hace años. Urano en Tauro ha removido de raíz todo lo que asociamos a estabilidad, seguridad y valor. No ha sido un tránsito suave, especialmente para los signos fijos, pero tampoco para quienes tenían estructuras muy asentadas en su vida. Y ahora, cuando Urano alcanza el último grado de Tauro, esa sensación se intensifica.

No se trata solo de que Urano esté a punto de cambiar de signo. Lo importante es que todo lo que no terminó de resolverse durante estos años vuelve a activarse. Este cierre de ciclo no ocurre en el vacío: viene acompañado de tensiones con Plutón, lo que añade una capa más profunda de presión y transformación. Lo que parecía estable demuestra no serlo tanto. Lo que se sostenía por inercia empieza a crujir.

Por eso, este momento no se limita únicamente al tránsito técnico de Urano en el último grado de Tauro. Es una especie de resumen forzado de todo lo vivido desde 2018: cambios en valores, en recursos, en la manera de entender la seguridad material y emocional. Hay una sensación colectiva de estar empujados a mover ficha, incluso aunque no haya una alternativa clara todavía.

Fechas activadoras de la posible crisis económica del 2026:

  • 27 enero 2026. Urano retrógrado en el grado 27 de Tauro se alinea a la Luna y tensa a Marte y Plutón conjuntos en Acuario. El valor de las cosas es cuestionado por el pueblo, podemos empezar a ver protestas por precios o temas asociados a seguridad y lo material.
  • 4 de febrero 2026. Urano se pone directo en Tauro. Se toman medidas sobre un reclamo o se empieza a ver la dirección sobre todo ello.
  • 16 de febrero 2026. El Sol tensa por cuadratura a Urano aún en el 27º de Tauro. Eco de revueltas, segundas protestas y manifestaciones que evidencian una realidad insostenible.
  • 27 de febrero 2026. Marte en el 27º Acuario forma una cuadratura a Urano. Disparador agresivo, hay un efecto directo –y posiblemente inverso– en bolsas y mercados. Posiblemente esto causa una respuesta que acrecenta el descontento y provoca manifestaciones más agresivas. Las redes sociales arden, campañas de desprestigio.
  • 25 de abril 2026. Urano en el último grado y minuto de Tauro hace una cuadratura a Plutón en Acuario, Venus se alinea disociadamente desde Géminis. La cosa estalla, vemos resultados violentos o decisivos en magnates. Altercados que cambian radicalmente la mirada hacia el valor real del dinero. 
  • 30 abril 2026. Venus en Géminis en cuadratura a los Nodos. Situación irreversible, se vuelve mediática la inminente crisis económica: no es un crash bursátil, sino el colapso del poder adquisitivo global por la inflación monetaria. 
  • 22 mayo 2026. El Sol se alinea con Urano en el primer grado de Géminis. Discursos políticos que tratan de suavizar la situación con nuevas medidas. Nueva visión sobre valores y dinero. Lo material pierde importancia a nivel global.
  • Posteriormente, Júpiter entra a Leo y tensará a Plutón en Acuario, en conjunción a los nodos. La cosa no irá a menos, empezarán a caer figuras de poder, monarquías y posiblemente, países enteros.

Cuando Urano deje Tauro y entre en Géminis, se abre un nuevo escenario. Para muchxs, esto se vive casi como un alivio: una sensación de que por fin se puede respirar un poco más. Sin embargo, ese paso no borra lo anterior. Lo que venga ahora se construye directamente sobre lo que Urano ha estado removiendo en Tauro. Según economistas, y apoyando con la mirada astrológica, el verdadero peligro no es una crisis bursátil como la de 2008, si un un crash inflacionario, donde hay más dinero, pero tiene menos valor.

En ese sentido, este último grado funciona como un umbral. No es solo el final de un tránsito, sino el punto en el que se evidencian las consecuencias de no haber hecho ciertos cambios antes. Urano no se va sin dejar claro qué ya no puede seguir igual.

Estamos, por tanto, ante un momento clave de transición hacia un nuevos sistema de valores. Urano en Géminis formará un trino de elemento Aire con Plutón en Acuario, y esto ofrece alternativas al dinero, tal vez apoyado por lo cultural y nuevas herramientas tecnológicas. Lo más seguro es que en 2026 experimentemos un auge de formas de trueque, un claro descenso de la venta de productos y un claro aumento de la venta de servicios, especialmente de transporte, culturales y formativos.

Eclipses 2026: el año que redefine el rumbo colectivo

El 2026 es un año bisagra. No solo tendremos cuatro eclipses —dos de Sol y dos de Luna—, sino que además ocurren en cuatro signos distintos: Acuario, Virgo, Leo y Piscis, marcando los ejes Acuario–Leo y Virgo–Piscis, un doble movimiento que revela claramente la transición entre dos historias evolutivas distintas:

  • dejamos atrás el ciclo Virgo–Piscis de limpieza, orden, salud y purificación,
  • y entramos plenamente en el ciclo Acuario–Leo, que nos pide autenticidad, visión colectiva, liderazgo consciente y una profunda actualización de sistema.

2026 es un año donde se cruzan dos fuerzas:

  • Despedir lo viejo (Virgo–Piscis): en cuanto a salud física y mental, espiritualidad y sistemas laborales obsoletos.
  • Iniciar lo nuevo (Acuario–Leo): Auge de lo colectivo, la figura del «autor», «actor» o el «monarca» queda obsoleta socialmente. Las herramientas tecnológicas permiten una apertura y la creatividad democratiza el mundo del arte y lo audiovisual. Caras de renombre abandonan los carteles y aparecen proezas más modestas, se revaloriza la figura del guionista o lo que hay más allá del rostro visible. Lo importante es cómo se cuenta una historia, no quién aparece en ella.

Y esto ocurre en el mismo calendario, a pocos meses de diferencia. Por eso 2026 se vive como un reboot: el sistema se apaga, se reinicia y se empieza a reconfigurar.

Además, todo esto sucede bajo la sombra monumental de la conjunción Saturno–Neptuno en 0º Aries, apenas días después del primer eclipse.

Un portal histórico de disolución + creación.

Saturno–Neptuno 2026: cuando el ego deja de pedir permiso

En 2026 ocurre algo que no es frecuente ni suave: Saturno y Neptuno se unen en el primer grado de Aries, el punto cero del zodiaco. No es solo un evento astronómico; es un umbral simbólico. Un lugar donde algo termina de disolverse y algo nuevo, todavía frágil, empieza a reclamar forma.

Durante años hemos confundido sensibilidad con sacrificio, empatía con aguante, espiritualidad con renuncia. Neptuno ha ampliado la percepción, sí, pero también ha diluido límites. Saturno llega ahora para hacer una pregunta incómoda pero inevitable:

¿qué parte de tu entrega era amor… y cuál era miedo a perder pertenencia?

El final del yo difuso que «separa» y «depende» a la vez

Esta conjunción no habla de huir del mundo ni de salvarlo. Habla de encarnarse. De asumir que tener un yo claro no es egoísmo destructivo, sino condición básica para cualquier vínculo sano.

Saturno pone estructura donde Neptuno soñó. No para matar el sueño, sino para hacerlo habitable. Ya no basta con sentir, comprender o perdonar: toca responsabilizarse del propio deseo. En Aries, este proceso no es pasivo. Es iniciático. El yo deja de definirse por reacción —a la familia, a la pareja, al trauma, al sistema— y empieza a construirse por decisión propia.

El sano egoísmo como acto maduro

Lo que muchxs llamarán egoísmo en 2026 será, en realidad, autonomía tardía. Personas que dejan de vivir desde la deuda emocional. Que ya no negocian su identidad para ser queridas. Que entienden que decir “no” no rompe vínculos reales, solo revela cuáles lo eran.

Este tránsito enseña algo esencial: no todo lo que duele a otras personas es violencia; a veces es límite.

Y no todo lo que salva al otrxs te honra; a veces te drena y acaba contigo.

El ego que nace aquí no es grandioso ni narcisista. Es un ego suficientemente fuerte como para no disolverse en el entorno ni endurecerse contra él.

Del sacrificio al compromiso

Neptuno nos llevó lejos en compasión, pero también en confusión. Saturno devuelve la pregunta clave:

—¿esto lo hago porque quiero o porque temo dejar de ser quien soy para lxs demás?

La conjunción marca el paso del sacrificio inconsciente al compromiso consciente. Ya no se trata de cargar con todo, sino de elegir qué sí merece peso. De entender que la espiritualidad no es trascender el cuerpo, sino habitarlo con coherencia.

Un nuevo inicio que no pide permiso

Aries no espera consenso. Inicia. Y eso hace que este tránsito se sienta crudo, a veces solitario. Pero profundamente honesto.

Muchas personas sentirán que algo se rompe: ideales, relatos familiares, promesas antiguas. En realidad, lo que cae es la versión del yo que necesitaba ser aprobada para existir.

Lo que emerge es otra cosa:

  • un yo que no se explica tanto,
  • que no se justifica constantemente,
  • que no confunde amor con desaparición.

A nivel profesional, podemos esperar en 2026 un auge del trabajo por cuenta propia

La conjunción Saturno–Neptuno en Aries no solo redefine la identidad personal: reformula la relación con el trabajo, la autoridad y la supervivencia. Y ahí aparece con fuerza el fenómeno del trabajo autónomo.

Durante décadas, Neptuno ha sostenido una promesa colectiva: si te adaptas, si encajas, si te sacrificas lo suficiente, habrá un lugar para ti. Esa promesa se está desvaneciendo. No porque no exista el trabajo, sino porque el modelo que lo sostenía ya no responde a las necesidades emocionales ni vitales actuales.

Saturno llega en 2026 para poner palabras incómodas a esa sensación difusa:

“No puedes seguir delegando tu sustento, tu valor y tu tiempo en estructuras que no te ven.”

Del empleo salvador al yo responsable

El auge de las personas freelance o autónomxs no nace solo de una ambición emprendedora, sino de una desilusión profunda. Neptuno ha mostrado los límites del ideal: trabajos que prometían estabilidad pero ofrecían desgaste; vocaciones que exigían entrega sin cuidado; sistemas que subvencionaban la inactividad y el parasitismo social.

Saturno en Aries no ofrece refugio externo. Ofrece algo más duro y más honesto:

hazte cargo de ti.

Y eso, en términos laborales, se traduce en:

  • asumir riesgos conscientes,

  • decidir cuánto vale tu tiempo,

  • aceptar que la seguridad absoluta ya no vendrá “de arriba”.

El trabajo autónomo no es solo una forma de empleo: es una reapropiación del eje supervivencia–identidad.

Autonomía económica como límite sano

Aquí aparece el vínculo directo con el sano egoísmo. Muchas personas empiezan a trabajar por cuenta propia no porque quieran ganar más, sino porque necesitan dejar de estar disponibles emocionalmente para sueños de otrxs y sistemas tóxicos.

Saturno–Neptuno señala algo clave:

No es sostenible una vida en la que tu energía pertenece a otrxs y tu recuperación corre por tu cuenta.

El trabajo autónomo surge como un intento —a veces torpe, a veces precario— de alinear valores, cuerpo y tiempo. No como utopía, sino como límite a valores corporativos basados en la explotación, la jerarquización y el crecimiento piramidal. Una respuesta estratégica frente al burnout, el virus insostenible del S. XXI.

Menos jerarquía, más responsabilidad personal

Aries inaugura ciclo. Y los ciclos nuevos rara vez traen estructuras claras. Por eso este auge viene acompañado de miedo, incertidumbre y sensación de soledad. Pero también de algo muy potente: la caída de la autoridad externa como garante del sentido.

Antes, el trabajo decía quién eras.

Ahora, quién eres empieza a definir cómo trabajas.

Eso exige madurez saturnina: disciplina, constancia, asumir consecuencias. Pero también honestidad neptuniana: reconocer cuándo algo ya no vibra contigo, aunque “funcione” sobre el papel.

No es libertad romántica, es coherencia

Importante: este tránsito no romantiza el emprendimiento. De hecho, lo desnuda. Muchxs descubrirán que ser autónomx no es huir de Saturno, sino encontrárselo de frente: impuestos, límites, organización, cansancio, decisiones difíciles.

La diferencia es que ahora Saturno trabaja para ti, no contra ti. La estructura se pone al servicio de una visión propia, no de un ideal ajeno.

Por eso este auge no es pasajero. Es un síntoma de maduración colectiva: personas que ya no quieren que su vida dependa de sostener ficciones.

El trasfondo profundo

En el fondo, Saturno–Neptuno en Aries nos enfrenta a una pregunta radical:

¿Prefieres una falsa seguridad que te diluye, o una autonomía imperfecta que te obliga a estar presente?

El aumento de trabajos autónomos no es solo económico. Es existencial. Es la consecuencia directa de dejar de esperar que alguien más legitime tu lugar en el mundo.

Y eso —aunque asuste— es exactamente el tipo de inicio que marca este ciclo.

Veremos cómo responden los gobiernos a la demanda de altas para trabajar por cuenta propia en un contexto en el que cada vez más personas reclaman autonomía económica sin ser penalizadas por ello: peticiones como la exención del IVA hasta ciertos umbrales o la eliminación del rol del autónomo como mero recaudador del Estado —ya visibles en movilizaciones recientes y en el debate sobre el IVA europeo franquiciado— anticipan el clima que traerá la conjunción Saturno–Neptuno en Aries en 2026. Con ambos planetas ya activando este signo desde 2025, se empieza a evidenciar una tensión clara entre sistemas fiscales heredados y una nueva realidad laboral que exige marcos más flexibles, realistas y coherentes con un modelo donde la iniciativa individual deja de ser excepción para convertirse en norma.

El verdadero aprendizaje de 2026

La conjunción Saturno–Neptuno no pide más fe. Pide presencia. No pide salvar al mundo. Pide no abandonarse a unx mismx.

El aprendizaje no será colectivo en forma de consenso, sino individual en forma de decisiones silenciosas. Actos pequeños, firmes, irreversibles.

Porque el nuevo ciclo no comienza cuando todo está claro, sino cuando, aun con dudas, eliges sostenerte.

Y esto habla de madurez.

Entonces, ¿qué es todo lo que podemos esperar de 2026 a nivel global?

Pronósticos o predicciones de 2026 con base astrológica:

  1. Muertes reales o simbólicas de figuras de poder importantes.
  2. Disolución de monarquías y países que emergen con nuevos nombres o marco legal.
  3. Recortes en subvenciones y posible privatización de servicios.
  4. Protestas por precios elevados y descontento general por la economía.
  5. Crash económico provoca el colapso del poder adquisitivo global por la inflación monetaria. El dinero pierde valor, los precios siguen subiendo.
  6. Creación de la «huella digital» y su posible implementación en Europa, lo que obliga a identificarse a cualquier persona usuaria para acceder a Internet.
  7. Discordia por el uso de ciertas plataformas digitales y migración a otras  nuevas que emergen.
  8. Descentralización de la información y los medios de comunicación. Aparecen alternativas a periódicos, revistas y redes sociales. ¿Empieza a gestarse en silencio un Internet paralelo?
  9. Revolución de los medios de transporte: empezamos a ver vehículos que funcionan por sí solos, otros que vuelan y se borran viejas carreteras y vías ferroviarias.
  10. Actualización de los sistemas educativos e implementación de nuevos valores sociales en las escuelas.
  11. Se promueve el trabajo por cuenta propia como respuesta a un sistema que genera dependencia y propicia el crecimiento de grandes corporaciones. Posibles incentivos para emprender o sostener pequeños negocios.
  12. Cese de viejos conflictos mundiales por recursos tras un posible ataque o atentado importante. El foco bélico pasa a la lucha por los datos y la información.
  13. La IA se aplica en nuevos campos y sectores, eliminando definitivamente muchos puestos de trabajo pero creando nuevas oportunidades de negocio. 
  14. Podemos esperar las primeras apariciones del aprendizaje instantáneo o la neuroimplementación cognitiva, como métodos para instalar software en el cerebro humano y adquirir conocimientos –como idiomas o capacidades– de forma casi instantánea.
  15. Posible cura de una enfermedad crónica –tal vez Cáncer o VIH– que además serviría para frenar el envejecimiento, lo que causaría polémica por su coste y accesibilidad real.
  16. Revolución cultural del arte: la figura de autor pierde fuerza y emergen creaciones anónimas, horizontales o colaborativas. La IA propicia esto a través de la accesibilidad de las herramientas creativas.
  17. Posible polémica de artista mundialmente conocidx tras revelarse que su obra está íntegramente realizada con IA. Evidencia que se propaga en forma de «desprestigio del ego del artista», donde lo que importa no es quién crea si no para qué se crea.
  18. La figura del «actor» o «actriz» pierde fuerza. Se podría estrenar el primer taquillazo mundial realizado íntegramente con Inteligencia Artificial, lo que revalorizaría el guión o cómo se cuenta una historia frente a los rostros que aparecen en los carteles. Esto democratiza las producciones cinematográficas y evidencia una crisis a la que se enfrentarían grandes productoras.
  19. Emerge con fuerza el movimiento Low-Tech o corriente retrofuturista que apuesta por tecnología antigua: cada vez más gente dejará de utilizar smartphones y la gente joven prefiere dispositivos no-digitales. Sería una respuesta popular lógica ante el excesivo control de la información.
  20. Se desenmascara la romantización del amor y ganan fuerza alternativas a las relaciones normativas. Esto se extendería más allá de los vínculos afectivos y se promueve el asociacionismo horizontal y los modelos de negocio como cooperativa.

¿Cómo vivirá el 2026 cada signo del zodiaco?

Dejo los Horóscopos del 2026 para otro artículo. También puedes pedir un breve informe anual escrito o consulta astrológica.

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