Los Nodos tensan el eje Géminis-Sagitario y el discurso deja de bastar.
La primera quincena de diciembre no podía pasar desapercibida. Con la cuadratura mutable activada —Sol en Sagitario, Luna Llena en Géminis y Nodos en Piscis–Virgo— el foco no estaba en lo que ocurría, sino en lo que ya no podía seguir ocultándose. Ya mencioné que la luna llena en géminis del 4 de diciembre sería un portal de información y noticias kármicas que cerraban un ciclo y podían llegar a saturar hasta el punto de no saber para donde tirar con tanta info… Además estamos cerrando un ciclo de urano en tauro, que nos prepara a un 2026 de aire, donde los valores sociales están cambiando. La gran cruz mutable de diciembre solo ha sido el detonante de esto, justamente a 6 meses de Eurovisión, como sabréis España en 2026 no participará en eurovisión, símbolo taurino de la música y del relato europeo, se ve obligada a pronunciarse.
España, país Sagitario, vuelve a ocupar titulares por la sombra que emerge en sus estructuras de poder.
Dos escenarios distintos, un mismo patrón celeste.
La Luna Llena en Géminis hace estallar la información; la cuadratura a los nodos convierte el momento en un cruce kármico; y Júpiter, dispositor del Sol, exaltado, amplifica el alcance del mensaje, lo vuelve visible, internacional, imposible de minimizar.
Cuando la cuadratura mutable se activa, el efecto nunca es silencioso:
los relatos se fragmentan, las contradicciones se exhiben y los sistemas —culturales o políticos— quedan expuestos ante la opinión pública.
No es una crisis aislada. Era el cielo señalando que el discurso ya no basta. Parece que estas dos noticias tienen que ver con valores más humanos y menos materiales, y esto es un breve pero intenso preludio a la era de aire a la que nos dirigimos en 2026, cuando urano entre definitivamente en géminis y haga un trino a pluton a principios de acuario.
La Crisis de Eurovisión explicada astronómicamente
La noticia del 4 de diciembre de 2025 —el comunicado oficial de la UER (Unión Europea de Radiodifusión) sobre la participación de Israel en Eurovisión 2026— ocurre exactamente bajo:
• Luna Llena a 12° Géminis,
• Sol a 12° Sagitario,
• ambos en cuadratura exacta a los Nodos Lunares (Nodo Norte en Piscis, Nodo Sur en Virgo),
• mientras Urano retrógrado en Tauro agitaba instituciones musicales, modelos de producción cultural y tradiciones que han funcionado por pura inercia durante décadas.
Una lunación en cuadratura a los nodos nunca es anecdótica: expone tensiones, trae decisiones forzadas, revela los puntos ciegos de un sistema. Y Eurovisión, como evento marcadamente taurino —voz, canto, espectáculo, temporada Tauro— recibe el impacto en su ADN estructural.
Lo que significó esta luna llena en Géminis para el anuncio de Eurovisión:
1. Luna Llena en Géminis: el relato estalla, la información se hace inevitable. Géminis rige noticias, narrativas, comunicación pública. Una Luna Llena aquí obliga a posicionarse, a emitir comunicados, a responder. La UER no podía no hablar. La lunación empuja a soltar aquello que estaba tensando el clima mediático. Además, esta Luna Llena cae directamente en los ejes principales de la carta de España (país Sagitario): Sagitario rige nuestra imagen internacional, la diplomacia, la relación con organismos exteriores. Géminis rige la voz pública, los medios, la opinión. El comunicado, por tanto, a España le toca especialmente —no por el contenido, sino por el contexto: se activa un debate interno sobre valores, representación y postura ante el fenómeno eurovisivo.
2. Cuadratura a los Nodos: un acto con repercusiones kármicas. La cuadratura a los nodos marca un cruce de caminos colectivo.
- Nodo Norte en Piscis → el arte, la música, la espiritualidad, lo colectivo, la ética.
- Nodo Sur en Virgo → la norma, la burocracia, las reglas que se cumplen sin alma, lo técnico, lo que se hace “porque siempre ha sido así”.
El anuncio ocurre en un momento que pide elegir:
¿Seguimos aplicando normas sin preguntarnos por sus implicaciones éticas, o dejamos que la música represente algo más grande que un reglamento?
No hay respuesta correcta, pero hay un debate inevitable.
3. Urano retrógrado en Tauro: la institución se tambalea. Tauro es Eurovisión: la voz, el show anual, la estética, la tradición establecida. Urano retrógrado ahí:
- remueve cimientos,
- interrumpe inercias,
- nos pregunta qué estructuras sostenemos por costumbre,
- obliga a replantear el funcionamiento de industrias musicales enteras.
No estoy a favor ni en contra de Eurovisión —no es el punto. Pero sí puedo decir que trabajé para Eurovisión hace años, cuando trabajaba en una agencia de talentos, y sé de primera mano lo profundamente taurina que es la mecánica del festival: estable, repetitiva, ritualizada, casi litúrgica.
Urano viene a interrumpir exactamente eso. Y esta interrupción no ha hecho más que empezar.
Preguntas que surgen sobre Eurovisión
Lo fascinante aquí no es la decisión sobre un país, sino lo que simboliza este momento histórico.
España como Sagitario: la pregunta por la imagen internacional.
Sagitario rige:
- ideales,
- justicia,
- representación exterior.
La Luna Llena cae en nuestro eje 1–7 nacional: el yo frente al otro, la identidad frente a la escena pública.
España queda directamente implicada en:
- el debate ético,
- el papel diplomático de la música,
- la responsabilidad del espectáculo en tiempos de conflicto.
No como protagonista, sino como país que tiene que definirse simbólicamente.
Eurovisión es solo un festival o es una institución política?
Urano en Tauro (retrógrado) nos muestra que Eurovisión nunca fue solo música: es un sistema que refleja la moral europea, sus tensiones internas, sus contradicciones. Yo mismo trabajé en Eurovisión hace un años y puedo poner en duda la efectividad del sistema de votos.
Cada edición cuenta más de Europa que de las canciones, y con Piscis en el Nodo Norte, la pregunta se vuelve espiritual:
¿Qué representa un artista en un escenario mundial?
¿Quién decide qué voces se escuchan y cuáles no?
¿Qué significa unir en un momento donde el mundo está dividido?
El Cierre de Saturno-Neptuno: el fin de las estructuras colectivas tal y como las conocemos
Estamos entrando en el final del ciclo Saturno–Neptuno en Piscis, uno que históricamente:
- derriba sistemas (la URSS cayó al empezar el ciclo en Capricornio),
- disuelve estructuras rígidas,
- abre paso a nuevos modelos sociales,
- revela lo insostenible.
Cuando Saturno y Neptuno se encuentran y avanzan hacia Aries en 2026–2027, comienzan épocas en las que surgen:
- nuevos países,
- nuevos sistemas políticos,
- nuevas formas de pertenencia.
Cayó el Muro de Berlín bajo esta dinámica. Cayeron gobiernos. Se reconfiguraron identidades nacionales.
Y la pregunta inevitable es:
¿Será Eurovisión una estructura que también tenga que redefinirse o incluso caer?
No desaparecer como evento, sino como forma de entender qué significa representar a un país en el escenario europeo.
¿Qué hacemos con todo esto a partir de 2026?
Con Saturno–Neptuno en Aries y Urano saliendo poco a poco de Tauro:
- las instituciones culturales tendrán que reinventarse desde cero,
- lo que se ha hecho por inercia social dejará de funcionar,
- la música asumirá un rol más comprometido,
- la noción de “país” en un evento podrá redefinirse,
- la audiencia exigirá coherencia ética, no solo espectáculo.
Eurovisión no está obligado a derrumbarse. Pero sí está obligado a despertar. A mirar su propia sombra taurina.
A preguntarse —como todxs— qué significa seguir adelante cuando el mundo ha cambiado.
El 2026 no es un año más en la historia del festival. Es la antesala de un cambio de ciclo mundial.
Y quizá, cuando Saturno y Neptuno entren en Aries, descubramos que el muro que cae esta vez no está hecho de hormigón… sino de escenarios, votos y banderas.
Estamos viendo cómo con Urano por Tauro la extrema derecha creció, y el cierre en Piscis –signo del socialismo– inevitablemente habla de una crisis necesaria para reestructurar la izquierda política.
El escándalo del PSOE en España y su explicación astrológica
Los casos que emergen en torno al PSOE en diciembre no pueden leerse como episodios aislados ni como mera coyuntura mediática. Astrológicamente, encajan en un cierre de ciclo mayor, marcado por la disolución progresiva de estructuras que ya no sostienen coherencia entre lo que dicen representar y lo que efectivamente practican.
Los casos de corrupción y violencia machista que han emergido en este periodo no son hechos aislados ni desconectados entre sí. Son una expresión directa de la temporada Sagitario, llevada a su máxima tensión. Por no mencionar que, Pedro Sánchez, el presidente actual del gobierno español es Piscis, y esto le está tensando de lleno –Su casa X solar es Sagitario, aunque también hemos visto movidas con su mujer últimamente–.
No solo por estar el Sol cuadrado a los nodos en Sagitario, si no por ser España y por ende su gobierno sagitario, que es un signo que rige la ética, la coherencia moral, el discurso ideológico y la justicia. Cuando la energía de este signo se activa por tensión, todo aquello que contradice el relato oficial tiende a salir a la superficie. Pero aquí hay un matiz clave: el dispositor del Sol en Sagitario es Júpiter, y en este momento Júpiter se encuentra exaltado en Cáncer.
Cáncer es el signo que simboliza:
- la protección,
- el cuidado,
- el hogar,
- la raíz emocional,
- y, arquetípicamente, la mujer.
Con Júpiter exaltado ahí, la temporada Sagitario no solo expone incoherencias éticas generales, sino abusos de poder que afectan directamente al ámbito de lo femenino, lo vulnerable y lo íntimo. La violencia machista y los comportamientos que la rodean emergen como la sombra más evidente de un sistema que proclama valores, pero los traiciona en lo privado.
No es casual que estos temas salgan ahora. Ya hablé de ello en las predicciones de Júpiter en Cáncer que publiqué hace un tiempo: este tránsito iba a amplificar todo lo relacionado con la protección real de la mujer, no desde el discurso, sino desde los hechos. Lo que no sea coherente con ese principio queda sobredimensionado, visible y cuestionado.
Así, corrupción y violencia no aparecen como fenómenos separados, sino como dos caras de un mismo problema sagitariano: el abuso de poder amparado en un relato moral que ya no se sostiene.
La astrología aquí no señala culpables individuales: señala un clima, una exigencia colectiva de coherencia entre lo que se dice defender y lo que realmente se protege.
Y ese ajuste —como todo en Sagitario— es incómodo, pero inevitable.
Pero esto no será el tema troncal de 2026, más bien un tema propulsor para poner en tela de juicio toda la estructura del gobierno de España –y de otros países–.
El trasfondo es claro: Saturno y Neptuno se preparan para entrar en Aries entre 2026 y 2027.
Y esa unión no es cómoda.
Saturno en Aries está en mal estado cósmico: la norma, el sistema, la ley, pierden autoridad si no se traducen en acción real. Neptuno en Aries tampoco está a gusto: el ideal, la empatía y el discurso humanitario dejan de poder quedarse en lo simbólico o emocional.
Pero precisamente por eso, esta conjunción es una oportunidad histórica.
Aries obliga a hacer.
No a prometer.
No a representar.
A actuar.
Empatía social + Estructura: el reto de los gobiernos de Izquierdas en 2026.
La tensión que se abre para los gobiernos de corte socialista o progresista es evidente:
- Neptuno representa la empatía social, el ideal de justicia, inclusión y cuidado colectivo.
- Saturno representa la estructura, la sostenibilidad económica, los límites, la responsabilidad.
En Aries, ambos planetas obligan a unir estas dos fuerzas a través de la acción, no del discurso.
La incoherencia —decir una cosa y hacer otra— se vuelve insostenible.
Históricamente, los ciclos Saturno–Neptuno han coincidido con:
- caídas de sistemas ideológicos,
- crisis de legitimidad política,
- redefiniciones profundas del contrato social,
- surgimiento de nuevos modelos de Estado o de relación con el poder.
- No habrá tantas subvenciones y ayudas financieras a colectivos minoritarios, pero sí habrá incentivos para que se mantengan activos.
No es casual que en el pasado estos ciclos acompañaran:
- el colapso del bloque soviético,
- grandes reformas del Estado del bienestar,
- cambios drásticos en el mundo laboral y educativo.
Freelances y el trabajo por cuenta propia: el nuevo foco social
Un punto clave de este nuevo ciclo —especialmente en España— será el trabajo autónomo.
Durante años, los autónomos han sido un colectivo incómodo para el sistema:
demasiado independientes, poco alineados con grandes estructuras, difíciles de encajar en el relato clásico del empleo.
Con Saturno y Neptuno en Aries, esto cambia radicalmente.
Este tránsito habla de:
- dar estructura a la vocación,
- convertir el ideal personal en camino profesional real,
- hacer rentable y sostenible el trabajo con sentido,
- reconocer nuevas formas de productividad no corporativa.
- no depender o fundirse con el sistema, ser capaz de «emanciparse». El universo pide crear un tejido social más adulto, responsable y horizontal.
El trabajo deja de ser solo empleo y pasa a ser identidad activa.
El papel de Urano en Géminis y los cimientos educativos
A esto se suma Urano en Géminis, que entre 2025 y 2032 revolucionará la educación, la comunicación y la transmisión del conocimiento.
El sistema educativo:
- ya no podrá sostener modelos obsoletos,
- perderá jerarquías rígidas,
- se orientará hacia habilidades prácticas, pensamiento crítico y autonomía.
Esto conecta directamente con:
- el auge del trabajo independiente,
- la formación no reglada,
- la educación continua,
- la revalorización del saber aplicado frente al título.
Plutón en Acuario: el poder se horizontaliza.
El telón de fondo es Plutón en Acuario. Este tránsito no habla de élites tradicionales, sino de:
- poder distribuido,
- redes,
- comunidades,
- estructuras horizontales,
- caída de jerarquías corporativas opresoras.
También anticipa:
- tensiones financieras,
- posibles golpes en bolsas y mercados durante 2026,
- inestabilidad económica global.
¿Sí? Probablemente.
Pero con un matiz clave: ya no estamos en ciclos de Tierra.
Desde 2020, con el inicio del ciclo Saturno–Júpiter en Acuario, el énfasis dejó de ser lo material puro.
En 2026, con el aire aún activo, se valorarán más:
- el sentido,
- la coherencia,
- la comunidad,
- la utilidad social,
por encima del mero beneficio económico.
¿Hacia dónde vamos?: Una era de energía Yang, acción y objetividad como bases de la sociedad.
La crisis política que atraviesa el PSOE —como la tensión que vive Eurovisión o cualquier otra institución— no es un accidente. Es un síntoma.
El cielo de 2026 no castiga: exige coherencia.
Saturno y Neptuno en Aries no permiten esconderse tras ideologías ni discursos bienintencionados.
Urano en Géminis rompe el relato.
Plutón en Acuario redistribuye el poder.
Y el mensaje es claro:
El futuro político no se decidirá por lo que se dice representar,
sino por lo que se es capaz de hacer.
2026 no será estable. Pero será profundamente transformador.
No estamos perdiendo estructuras: estamos aprendiendo a construir otras nuevas.
Y si quieres saber cómo puedes aprovechar este cambio de tiempo a tu favor, te recomiendo asistir al evento CLAVES 2026 que se hará en vivo el próximo 22 de diciembre.
Y si estás leyendo este artículo después del 22 de diciembre de 2025, puedes pedir igualmente una consulta de Astrología, para trabajar tu presente y tu futuro teniendo en cuenta tu contexto personal y el momento colectivo que estamos atravesando.